Tabla de Desarrollo de los Dientes de Leche
Siete verdades acerca de la placa bacteriana
1. El 95% de las bacterias bucales perjudiciales tienden a acumularse en la zona dental en contacto con la encía.
2. Las colonias de bacterias bucales pueden reorganizarse y crecer dentro de las veinticuatro horas después de haber sido eliminadas.
3. Resulta ideal cepillarse bien los dientes cinco veces al día: al despertarse, después de cada comida, y antes de acostarse.
4. Los ácidos que las bacterias producen al procesar las comidas dulces hacen sus efectos dentro de los veinte minutos siguientes al consumo de estas comidas.
5. No existe ninguna relación entre la pérdida de piezas dentales y el envejecimiento. No es normal que “a los viejos se les caigan los dientes.”
6. La inmensa mayoría de las piezas dentales se pierden por enfermedad periodontal, la cual es 100% evitable, mediante un buen control de la placa bacteriana.
7. La enfermedad de las encías y la caries dental son inicialmente enemigos silenciosos y no causan ningún dolor. Es esencial entonces visitar preventivamente al odontólogo al menos dos veces por año.
Blanqueamiento Dental
La odontología moderna tiene hoy en día muchas herramientas para lograr sonrisas perfectas. En la actualidad el blanqueamiento dental es un procedimiento sencillo, que no requiere de muchas citas; y lo más importante, no daña los dientes cuando se realiza con responsabilidad. Se puede realizar en todos los dientes o en un sólo diente que pueda haberse oscurecido tras un tratamiento de canal o por trauma. Como todo tratamiento, es necesario hacer primero una evaluación precisa del paciente, analizando aspectos como: cuellos expuestos, obturaciones mal adaptadas, existencia de coronas o resinas, lo mismo que condiciones como el embarazo o hábitos como el tabaquismo.
Las técnicas de blanqueamiento dental tienen como objetivo la modificación del color del diente respetando sus tejidos (esmalte y dentina). Estas técnicas se realizan aplicando geles oxidantes (que liberan oxígeno), lo cual produce un efecto blanqueador.
El color de un diente suele definirse por el color de la dentina, que se deja traslucir a través del esmalte, el cual prácticamente carece de color: Así, un diente con espesores gruesos de dentina tendrá más color que uno con espesores finos.
En la actualidad existen varios sistemas blanqueadores que se pueden realizar de manera ambulatoria (en casa, bajo supervisión del profesional) , en clínica (consultorio dental y con supervisión del profesional) o de manera mixta.
¿Cómo se produce el efecto de blanqueamiento?
La reacción química que se produce durante el blanqueamiento es una oxidación, en la que el agente blanqueador penetra el esmalte y la dentina del diente pigmentado y reacciona con la materia orgánica transformándola léntamente en compuestos intermedios que son más claros en su color que los originales.
Luego de un buen diagnóstico, el blanqueamiento dental se puede hacer sin problemas, obteniendo resultados extraordinarios. Muchas personas gozan hoy de los beneficios de unos dientes blancos, brillantes y naturales. Su CLINICA DENTAL SONRISAS lo invita a ser uno de ellos.
Qué hacer en casos de trauma a los dientes
El tratamiento de un diente fracturado va a depender de la severidad de la fractura. Como medida inmediata, el área debe ser enjuagada con agua tibia para remover cualquier suciedad, y compresas frías aplicadas para reducir la hinchazón y aliviar el dolor. Un odontólogo debe ver al paciente a la primera oportunidad posible.
Dependiendo de la profundidad de la fractura, el tratamiento variará: si la fractura está limitada al esmalte, el odontólogo puede alisar las superficies, o reparar el pedazo perdido con un material de resina. Si la fractura involucra la dentina, o segunda capa de la pieza dental, sera necesario colocar una capa protectiva en el diente, y en casos de pérdida de mucha estructura la restauración requerirá la colocación de una corona de porcelana. Si la fractura involucra la cámara pulpar (nervio) del diente, sera necesario realizar tratamientos de conducto (endodoncia) antes de ser restaurado. En casos de fractura vertical, o de piezas de las cuales ya no queda suficiente estructura, sera necesaria la remoción quirúrgica de la pieza.
Cuando un diente permanente se pierde es posible salvarlo si se actúa con prontitud: localizado el diente, debe evitar manipularse por la raíz. Si el diente está sucio, debe colocarse bajo agua de la pluma, sin restregarse, ni lavarse con jabón o químico alguno. Es necesario mantener la pieza dental húmeda, en un ambiente de leche, agua o bien saliva. De ser posible, el paciente y el diente deben acudir al odontólogo dentro de los primeros 30 minutos después de la pérdida del diente. Mientras más pronta sea la reimplantación hay mayores posibilidades de éxito en el procedimiento.
La ortodoncia y su influencia en el desarrollo facial
La recomendación general para la primera visita al ortodoncista es de hacerlo cuando el paciente comienza a mudar los dientes de leche, o sea entre los seis y siete años de edad. A partir de esa edad, además de evaluar la secuencia, espacio y tiempo de erupción de los dientes permanentes, el ortodoncista tiene la oportunidad de llevar a cabo un análisis del desarrollo de los ejes de crecimiento facial, y determinar la presencia de influencias nocivas, ya sean genéticas o ambientales, para que el crecimiento de la cara se lleve a cabo dentro de una situación de armonía.
Durante esta evaluación, es posible determinar excesos o deficiencias en las dimensiones de crecimento transversal, vertical o antero-posterior (figura 1), y la presencia de hábitos como la respiración bucal u otras condiciones que lleven al desarrollo de una cara adenoidal (figura 3). En esta edad, dada la plasticidad del esqueleto en desarrollo, y la cantidad de crecimiento que todavía está por expresarse, el ortodoncista puede implementer terapias interceptivas y correctivas para lograr la mejor armonía facial posible, y evitar a largo plazo el tener incluso que invocar terapias agresivas de corrección quirúrgica de los huesos faciales (figura 2).
El hábito de chupeteo de dedo: cuándo interrumpirlo
Los niños pequeños chupan las cosas porque el chupeteo es uno de los reflejos naturales del ser humano, y a medida que los infantes se hacen mayores este hábito les sirve para varios propósitos: puede hacerles sentir contentos o más seguros, y les permite entrar en contacto y aprender sobre el mundo que los rodea al chupar los dedos u otros objetos. Los niños pequeños también pueden chupar para calmarse. Como el chupeteo del dedo les hace relajarse, a muchos de ellos les ayuda a conciliar el sueño.
Luego de la erupción de los dientes permanentes, el hábito prolongado del chupeteo de dedo puede causar problemas en la configuración de la cavidad bucal y el alineamiento de los dientes. Puede incluso distorsionar la bóveda del paladar. La intensidad y frecuencia con que chupan determina la magnitud de las consecuencias del hábito de chupeteo en las estructuras bucales. Algunos niños chupan con tal agresividad que aún sus dientes de leche sufren distorsiones. De notarse cambios en la configuración de los dientes de leche, es esencial consultar con el odontólogo tan pronto sea posible.
Los niños deberían haber abandonado este hábito para cuando los dientes anteriores permanentes estén listos para erupcionar. Usualmente, el hábito debe desaparecer entre los dos y cuatro años de edad. La permanencia de este hábito más allá de los cuatro años de edad debe ser atendida por un odontólogo, de manera que se pueda planificar la intervención de cualquier proceso de distorsión de las estructuras de la boca.

